La Habana / Palma de Mallorca.- El próximo 24 de julio de 2026 quedará marcado como una fecha histórica para el turismo cubano. Ese día, Meliá Hotels International pondrá fin oficialmente a todas sus operaciones de gestión y comercialización hotelera en Cuba, cerrando un capítulo de más de tres décadas durante el cual fue la principal cadena hotelera internacional presente en la isla.
La compañía española confirmó que, a partir de esa fecha, cesará la prestación de todos sus servicios de gestión, comercialización hotelera, uso de marcas bajo licencia, servicios turísticos receptivos y operaciones vinculadas a su cadena de suministro local, completando así su retirada del mercado cubano.
La decisión representa uno de los golpes más importantes para la industria turística de Cuba en los últimos años, en un contexto marcado por la caída de visitantes internacionales, la reducción de conexiones aéreas, la crisis energética y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
Una decisión motivada por un entorno cada vez más complejo
En un comunicado oficial, Meliá explicó que su salida responde a las «importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras» que han afectado de manera persistente sus actividades en Cuba.
La empresa señaló que el actual entorno ha impedido mantener un nivel mínimo de estabilidad para continuar desarrollando sus operaciones en el país.
El anuncio se produce pocos días después de que el Gobierno de Estados Unidos incluyera al Ministerio de Turismo de Cuba en una nueva ronda de sanciones económicas y ampliara las restricciones contra entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), principal administrador de gran parte de la infraestructura turística cubana.
Estas medidas incrementaron significativamente los riesgos legales y financieros para las compañías internacionales que mantienen operaciones en la isla.
El final de un socio histórico del turismo cubano
La salida de Meliá marca el final de una relación iniciada a comienzos de la década de 1990, cuando la hotelera española se convirtió en uno de los principales impulsores del desarrollo turístico cubano tras la desaparición del bloque socialista.
Durante más de treinta años, la cadena llegó a administrar 34 hoteles de cinco estrellas distribuidos entre La Habana, Varadero, Cayo Santa María, Cayo Coco, Holguín y otros importantes polos turísticos, sumando alrededor de 14,000 habitaciones.
En una primera fase, la empresa ya había anunciado su retiro de 15 establecimientos, entre ellos:
- Gran Hotel Bristol Habana Vieja
- INNSiDE Catedral Habana
- Meliá Buena Vista
- Meliá Cayo Santa María
- Meliá Jardines del Rey
- Meliá Las Dunas
- Meliá Península Varadero
- Paradisus Los Cayos
- Paradisus Princesa del Mar
- Paradisus Río de Oro
- Paradisus Varadero
- Sol Caribe Beach
- Sol Cayo Santa María
- Sol Río de Luna y Mares
- Sol Varadero Beach
Con la decisión que entrará en vigor el 24 de julio, la compañía completa su salida del mercado cubano.
Un nuevo golpe para el turismo de la isla
La retirada de Meliá se suma a una serie de decisiones similares adoptadas recientemente por operadores internacionales.
En las últimas semanas también anunciaron su salida o reducción de operaciones compañías como Blue Diamond Resorts, Archipiélago International y Sunwing Vacations Group, mientras diversas aerolíneas internacionales han reducido frecuencias o suspendido rutas hacia Cuba debido a la baja demanda y las dificultades operativas.
La situación coincide con uno de los momentos más complejos que enfrenta el turismo cubano en décadas.
Durante los primeros meses de 2026, las llegadas internacionales registraron una caída superior al 80%, mientras el país continúa enfrentando apagones de larga duración, escasez de combustible, dificultades de abastecimiento, problemas en los servicios públicos y una importante reducción de la conectividad aérea.
Estados Unidos aumenta la presión
Analistas consideran que la salida de Meliá refleja el impacto de la política de máxima presión impulsada por la administración estadounidense contra el Gobierno cubano.
Las nuevas sanciones contemplan restricciones financieras, limitaciones para operar con entidades vinculadas a GAESA, congelamiento de activos y posibles prohibiciones de ingreso a Estados Unidos para empresas e inversionistas que mantengan relaciones comerciales con el conglomerado militar.
Este escenario ha incrementado considerablemente la incertidumbre para los operadores internacionales presentes en Cuba.
República Dominicana fortalece su liderazgo regional
Mientras Cuba enfrenta la salida de operadores internacionales y una profunda contracción del turismo, otros destinos del Caribe continúan captando nuevas inversiones.
República Dominicana mantiene un fuerte dinamismo con la apertura de nuevos hoteles, expansión de aeropuertos, incremento de rutas aéreas y la llegada de importantes proyectos turísticos, consolidando su posición como el principal destino del Caribe insular.
Para analistas del sector, la salida definitiva de Meliá constituye una de las señales más contundentes del complejo escenario que atraviesa actualmente la industria turística cubana y marca el cierre de una etapa histórica para la presencia de la hotelería española en la isla.
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