Punta Cana, RD.– La aerolínea estadounidense de ultra bajo costo Spirit Airlines anunció el cierre definitivo de sus operaciones tras 34 años en el mercado, una noticia que genera preocupación en la industria aérea y turística del Caribe, debido al importante rol que desempeñó en la democratización de los viajes entre Estados Unidos, República Dominicana y otros destinos regionales.
La compañía confirmó este sábado 2 de mayo el cese inmediato de sus operaciones, cancelando todos sus vuelos y suspendiendo sus servicios de atención al cliente, poniendo fin a la historia de una de las aerolíneas más reconocidas del segmento “ultra low cost” en Norteamérica.
“Estamos orgullosos del impacto de nuestro modelo de ultra bajo costo en la industria durante los últimos 34 años y esperábamos atender a nuestros clientes durante muchos años más”, expresó la empresa en un comunicado oficial.
La desaparición de Spirit representa un duro golpe para la conectividad aérea del Caribe y América Latina, especialmente para destinos altamente dependientes del turismo estadounidense y del segmento de viajeros sensibles al precio. Durante años, la aerolínea contribuyó significativamente al crecimiento del tráfico turístico hacia República Dominicana, Puerto Rico, Jamaica, Colombia, Perú y otros mercados regionales, gracias a sus tarifas competitivas y conexiones directas desde ciudades secundarias de Estados Unidos.
En el caso dominicano, aunque la empresa ya había reducido considerablemente sus operaciones tras declararse en bancarrota meses atrás, mantenía presencia en el mercado. En el Aeropuerto Internacional de Punta Cana operaba únicamente un vuelo diario desde Fort Lauderdale-Hollywood International Airport bajo la frecuencia NK783 de lunes a viernes.
El último vuelo de Spirit que tocó suelo dominicano fue el pasado 30 de abril, marcando así el final de una operación que durante años movilizó miles de pasajeros entre Estados Unidos y los principales polos turísticos del Caribe.
Según supo Online Plus, los pasajeros afectados ya están siendo reubicados por otras aerolíneas norteamericanas para garantizar su retorno a sus destinos de origen.
El cierre también deja un vacío importante en términos de competencia tarifaria. Analistas del sector consideran que la salida de Spirit podría traducirse en un aumento de precios en varias rutas regionales, particularmente en aquellas donde la aerolínea ejercía presión competitiva sobre compañías tradicionales y otras “low cost”.
Asimismo, el impacto se sentirá en destinos turísticos como Punta Cana, Cancún, San Juan y Montego Bay, que durante años aprovecharon el modelo de bajo costo para captar viajeros jóvenes, familias y turistas de corta estadía.
La administración del presidente Donald Trump habría evaluado un posible rescate financiero para evitar la quiebra de la compañía, afectada por severos problemas de liquidez y elevados costos operativos, aunque finalmente no se logró concretar un acuerdo.
Con la desaparición de Spirit Airlines, la aviación regional pierde uno de los actores más agresivos y disruptivos de las últimas décadas, dejando incertidumbre sobre cómo evolucionará el mercado aéreo de bajo costo en el Caribe en los próximos años.
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