Punta Cana, RD.- Las principales cadenas hoteleras españolas con operaciones en Cuba han comenzado a formalizar su salida del país o la ruptura de acuerdos con empresas vinculadas al conglomerado militar cubano GAESA, ante la presión ejercida por nuevas sanciones impulsadas por Estados Unidos.
La medida surge luego del ultimátum fijado por Washington, que estableció como fecha límite el próximo 5 de junio de 2026 para que compañías extranjeras desvinculen operaciones relacionadas con entidades controladas por el aparato militar cubano, especialmente el grupo turístico Gaviota S.A.
La situación representa un duro golpe para la industria turística de la isla, ya que gran parte de la infraestructura hotelera de alto nivel en Cuba opera bajo control de Gaviota, brazo turístico perteneciente a las Fuerzas Armadas del régimen cubano.
Según reportes de medios especializados y fuentes del sector, numerosas compañías europeas ya iniciaron procesos internos para proteger sus activos internacionales y evitar posibles sanciones secundarias del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Entre las empresas españolas más afectadas figuran Meliá Hotels International, Iberostar Hotels & Resorts, Barceló Hotel Group, NH Hotel Group, además de las cadenas Roc Hotels y Valentín Hotels, que durante décadas lideraron buena parte de la gestión hotelera internacional en Cuba.
Las compañías españolas llegaron a administrar cerca de 30,000 habitaciones en la isla bajo contratos de operación hotelera, joint ventures y acuerdos comerciales con entidades estatales cubanas vinculadas al turismo.
El movimiento también impacta al sector financiero. Entidades como Banco Sabadell y firmas financieras relacionadas con operaciones en Cuba comenzaron igualmente a preparar planes de retiro o limitación de actividades para evitar riesgos regulatorios y sanciones internacionales.
La salida progresiva de operadores internacionales ocurre además en uno de los momentos más críticos para el turismo cubano, afectado por apagones constantes, escasez de combustible, deterioro de infraestructuras y una caída sostenida en la llegada de visitantes internacionales.
Analistas consideran que esta situación podría acelerar aún más la pérdida de competitividad turística de Cuba frente a otros destinos del Caribe como República Dominicana, México, Jamaica y Aruba, que continúan captando inversiones hoteleras internacionales y ampliando conectividad aérea.
La incertidumbre regulatoria también genera preocupación dentro del sector turístico español, debido al peso histórico que Cuba mantuvo durante décadas para las grandes cadenas hoteleras europeas como uno de sus principales mercados en el Caribe.
Las nuevas medidas de Washington forman parte de una política más agresiva dirigida a limitar las operaciones internacionales vinculadas a GAESA, conglomerado que controla sectores estratégicos de la economía cubana, incluyendo turismo, puertos, comercio y servicios financieros.
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