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viernes 27 febrero 2026


HOMESe derrumba el valor de Airbnb y su futuro es una incógnita

Se derrumba el valor de Airbnb y su futuro es una incógnita

Mientras se desploman las reservas y el entusiasmo con la gran empresa de renta temporaria baja en los mercados privados, los inversores cuestionan los gastos operativos y la gestión del cofundador y director ejecutivo, Brian Chesky

Marcelo Ballester
Marcelo Ballesterhttps://puntacana-bavaro.com
Profesional en comunicación y periodismo turístico. Escritor. Redactor en jefe de Revista THEMAG y Online Plus. Creador del Newsletter Online Plus. Co-creador de los eventos turísticos y empresarios THEMAG AWARDS y el FORO THEMAG. Formo parte del ámbito turístico con emprendimientos relacionados con el sector desde hace más de 25 años.

SOSTENIBILIDAD

New York, EE. UU.– Airbnb iba a tener su espectacular debut en la bolsa —una valuación de más de USD 50.000 millones— en 2020. Pero entonces el nuevo coronavirus arrasó el mundo y las primeras compañías que sufrieron el impacto fueron las de aviación, hotelería y, precisamente, la firma de renta temporaria de casas, apartamentos y habitaciones, que se estima que hacia mitad del que iba a ser su gran año tendrá una pérdida de USD 1.000 millones.

Mientras el valor de la compañía cae en el mercado privado, el cofundador y director ejecutivo, Brian Chesky, quien en 2018 decidió demorar la llegada a Wall Street hasta este año, fue un obstáculo en la ronda de capitalización que se anunció el lunes para buscar USD 1.000 millones. Si bien se consiguieron los fondos, con una tasa de interés muy elevada, de más del 10%, muchos inversores se negaron a hacer nuevos aportes mientras Chesky se mantuviera en su puesto, informó The Wall Street Journal (WSJ).

Sin embargo, el vocero de Airbnb, Nick Papas, objetó que los inversores hubieran sugerido cambios operativos. “Nuestra junta y nuestra gerencia están unidas en el camino hacia el futuro”, dijo en un comunicado.

En cualquier caso, según el WSJ, la valoración de Airbnb en el mercado secundario privado “bajó de USD 150 por acción hace unas semanas a menos de USD 90 por acción, lo cual ubica a la empresa en menos de USD 30.000 millones”. El artículo citó a Paul Maguire, socio gerente de Iron Edge VC, empresa de operaciones secundarias: «El avión está perdiendo altitud. Los primeros inversionistas están tratando de ver qué tipo de equipaje pueden tirar para aligerar la carga”.

Si bien un mes atrás Airbnb dijo a WSJ que tenía un colchón de unos USD 4.000 millones, la incógnita principal es cuánto tiempo puede resistir la empresa si la crisis del COVID-19 se extiende. Además, la recuperación no está completamente en manos de la gestión empresarial: “Depende en parte de cómo se sientan los consumidores con respecto a viajar y quedarse en las casas de otras personas una vez que la pandemia se apacigüe. Algunos analistas dicen que Airbnb podría beneficiarse si más gente decide evitar los hoteles, más llenos de gente. Otros dicen que los hoteles se podrían beneficiar si la gente cree que son más limpios”, ponderó el periódico.

“Mientras tanto, la confusión sobre las políticas de cancelación en siete millones de propiedades en todo el mundo está desgastando las relaciones con huéspedes y anfitriones. Después de que los huéspedes se quejaran porque no conseguían reembolsos completos en ciudades que están en cuarentena, Chesky aprobó un plan para devolver las estancias reservadas hasta mediados de mayo. Eso enfureció a los propietarios, cuyos ingresos se evaporaron”, detalló el periódico.

A la vez que anunció que se concentrará más en estadías de largo plazo, como estudiantes o ejecutivos, la dirección ejecutiva recordó el ejemplo de Puerto Rico, donde el volumen de reservas se desplomó luego de que el huracán María devastara la isla, pero pronto se recuperó.

Cuando la empresa consideró hacer su oferta pública, en 2018, los banqueros estimaron que hacia 2020 sería rentable; en cambio, Chesky y los otros dos cofundadores, Joe Gebbia y Nate Blecharczyk, decidieron que su desempeño como firma privada sería mejor. Pero en 2019, lejos de brillar, Airbnb perdió USD 674 millones por el aumento de sus costos.

Desde su fundación en 2008, el gigante ha gastado en grande: “Sus costos totales aumentaron a USD 5.300 millones el año pasado de USD 2.600 en 2017, lo cual rebasó el incremento del 85% los ingresos en el mismo periodo, de USD 2.600 millones a USD 4.800 millones”, precisó WSJ en base a los registros financieros de Airbnb. Los costos administrativos crecieron 113% en esos dos años por la construcción de la sede central en un barrio de moda de San Francisco y la contratación de miles de empleados. También tuvo más desembolsos por seguridad en su plataforma.

Airbnb ha sido un fenómeno de crecimiento, y también de gastos, desde su fundación en 2008. (Martin BUREAU / AFP)

Ya a comienzos de 2020 algunos miembros de la junta directiva pidieron a Chesky que redujera los costos, según WJS; por entonces no imaginaban siquiera que el negocio se desplomaría en Asia y luego en Europa. “En Beijing se hicieron poco más de 1.600 reservas entre el 1 y el 7 de marzo, una caída del 96% en comparación con el periodo del 5 al 11 de enero”, citó el artículo a AirDNA, firma de análisis de métricas del mercado de renta a corto plazo. No obstante, en el encuentro mensual con el personal del 5 de marzo, Chesky dijo que todo estaria bien.

Entonces comenzaron las cancelaciones en el mundo. Alexia Hernandez, de Texas, quiso cancelar su estadía en Málaga, España, a mediados de marzo, pero el propietario se negó a hacerlo argumentando que para entonces sería seguro hacerlo y le ofreció el 50% de su reserva. Hernández discutió hasta que se hartó y publicó su frustración en Twitter. Airbnb la contactó y le devolvió el total. El caso generó un cambio en la política de cancelaciones en general de la empresa.

“Chesky aprobó el despliegue de la nueva política: Airbnb reembolsaría cualquier estadía reservada en o antes del 14 de marzo, con una fecha de check-in entre el 14 de marzo y el 14 de abril”, explicó WSJ. “Más tarde, Airbnb amplió la fecha de llegada hasta el 31 de mayo. El cambio fue una revisión drástica de la práctica instituida de la compañía, que permitía que los anfitriones establecieran sus propias políticas de cancelación y las mantuvieran en cualquier circunstancia”.

Los anfitriones se molestaron porque Airbnb decidió reembolsar las estadías reservadas en o antes del 14 de marzo, con una fecha de check-in entre el 14 de marzo y el 31 de mayo. (REUTERS/Dado Ruvic)

Como el CEO tomó la decisión sin consultar a la junta, algunos de sus miembros se molestaron y opinaron, además, que fue una medida precipitada.

“Algunos miembros de la junta directiva, encabezados por los directores independientes Kenneth Chenault, ex director ejecutivo de American Express, y la ex ejecutiva de Disney Ann Mather, intensificaron su presión para conseguir que Chesky recortara gastos”, siguió el periódico. Entre esos gastos se citó el proyecto Airbnb Experiences, que Chesky apoyaba, por el cual los huéspedes también podían reservar salidas, pero que no había logrado ser rentable en 2019, y la impresión de la revista Airbnb Magazine.

Con la llegada de marzo las reservaciones comenzaron a caer también en los Estados Unidos, hasta que a finales del mes se habían reducido en un 80%, de 500.000 semanales a 100.000. “La junta de Airbnb decidió que la compañía necesitaba recaudar más dinero y reducir costos”, agregó el artículo. “Para dirigir los esfuerzos de recaudación se nombró a banqueros de Morgan Stanley”.

La caída de reservas comenzó en Asia, siguió en Europa y en marzo llegó a una reducción del 80% en los Estados Unidos.

Mientras que algunos inversores prefirieron no hacer más aportes hasta que Chesky redujera su influencia en las decisiones o trabajara junto con un ejecutivo de gestión de reposicionamiento, otros accedieron a facilitar el dinero. “Si Airbnb sale a la bolsa, los inversores tendrán la opción de recibir la devolución en acciones o en efectivo”, según WSJ. “Obtuvieron garantías que se pueden convertir en acciones sobre la base de una valuación de Airbnb en USD 18.000 millones, muy inferior a la de USD 31.000 millones de la última ronda de recaudación de fondos de la empresa en 2017”.

Con respecto a los anfitriones, Airbnb se comprometió a gastar USD 250 millones para sus reembolsos. También lanzó un fondo de USD 10 millones para asistencia en el pago de hipotecas —que aumentó a USD 15 millones tras obtener el refuerzo de capitales— y presionó en el Congreso para incluirlos en el paquete de estímulo, algo que logró. Entre los costos que se recortaron se destacan USD 800 millones en marketing y el 50% del salario de los ejecutivos superiores. Chelski —cuya fortuna se calcula en más de USD 3.000 millones— planea no cobrar su salario en los próximos seis meses.

Punta Cana Bavaro Online / Reuters

 

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