Punta Cana, RD.- El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente está provocando una profunda crisis en la industria turística global, con impactos directos en la aviación, el flujo de viajeros internacionales y la estabilidad de los principales hubs de conexión entre Asia, Europa y África.
El detonante es el ataque de Irán contra infraestructuras estratégicas, incluido el aeropuerto de Dubái y otros centros turísticos en los Emiratos Árabes Unidos, lo que generó restricciones operativas, cierres temporales y una rápida reacción del sector aeronáutico internacional.
En apenas 15 días se han cancelado más de 45.000 vuelos, convirtiéndose en la mayor interrupción del transporte aéreo turístico desde la pandemia del COVID-19. El impacto económico ya es significativo: el sector turístico mundial registra pérdidas cercanas a los 600 millones de dólares diarios.
Desaceleración de rutas clave del turismo global
Además, el conflicto ha comenzado a afectar directamente los corredores aéreos que conectan Asia, Europa y Medio Oriente, provocando una desaceleración de rutas hacia destinos estratégicos del turismo internacional como Filipinas, India, Tailandia, Baréin, Catar y Turquía.
La situación tiene un efecto multiplicador debido a la importancia del Medio Oriente dentro de la conectividad aérea global. La región concentra aproximadamente el 5% de las llegadas internacionales y cerca del 14% del tráfico mundial de pasajeros, por lo que cualquier alteración impacta a toda la cadena turística.
Aeropuertos estratégicos como Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin, que en conjunto movilizan cerca de 526.000 pasajeros diarios, han registrado restricciones operativas y cierres parciales a medida que aumenta la tensión militar.
Petróleo disparado y tickets aéreos más caros
El conflicto también ha provocado una disrupción en los mercados energéticos, especialmente tras el cierre del estrecho de Ormuz, paso marítimo por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y el 20% del gas natural licuado del planeta.
Irán advirtió que podría atacar cualquier buque que intente cruzar esta ruta estratégica, generando volatilidad en los mercados. Como consecuencia, el precio del queroseno para aviación pasó de entre 85 y 90 dólares por barril a niveles de entre 150 y 200 dólares, incrementando de forma abrupta los costos operativos de las aerolíneas.
El combustible representa entre el 20% y el 30% de los costos operativos de una aerolínea, por lo que el encarecimiento del petróleo comienza a trasladarse rápidamente al precio de los tiquetes aéreos.
Hasta 38 millones menos de turistas en 2026
Un informe de la firma especializada Tourism Economics advierte que la guerra podría provocar una caída de entre el 11% y el 27% en las llegadas internacionales durante 2026, frente a las previsiones previas que estimaban un crecimiento del 13%.
En términos absolutos, esto implicaría entre 23 y 38 millones menos de turistas internacionales, con una pérdida de entre 34.000 y 56.000 millones de dólares en gasto turístico global.
Cancelaciones también golpean al deporte y los viajes organizados
El impacto del conflicto también alcanza al deporte internacional. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) anunció la cancelación de los Grandes Premios de Fórmula 1 de Baréin y Arabia Saudita, previstos para mediados de abril, mientras que la esperada Finalissima entre Argentina y España, programada en el estadio Lusail de Catar, fue suspendida debido al riesgo de seguridad.
El sector de viajes organizados también empieza a resentir la crisis. Importantes turoperadores internacionales como TUI y Destinia han alertado sobre un aumento en las cancelaciones y pérdida de confianza de los viajeros. Otras compañías ya han suspendido sus programas turísticos hacia destinos como Jordania y Egipto.
Un impacto global para toda la industria
La actual escalada en Medio Oriente amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos recientes para la industria turística internacional, afectando no solo a aerolíneas y aeropuertos, sino también a hoteles, agencias de viajes, compañías de cruceros, empresas de alquiler de vehículos y operadores turísticos en todo el mundo.
A medida que la crisis se prolonga, el sector observa con preocupación cómo la geopolítica vuelve a influir directamente en la movilidad global, un factor clave para la recuperación y estabilidad del turismo internacional en los próximos años.
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