El trágico fallecimiento de la turista estadounidense tras el vuelco de una embarcación de parasailing en la playa El Cortecito, Bávaro, debe ser un llamado urgente a la acción para las autoridades del Ministerio de Turismo, POLITUR y las instituciones responsables de regular los servicios turísticos en República Dominicana.
No se trata de un hecho aislado: este tipo de incidentes evidencia la falta de controles rigurosos en las operaciones de excursiones acuáticas y otras actividades recreativas que se ofrecen a los visitantes. Un destino líder como Punta Cana, que recibe millones de turistas cada año, no puede permitirse fallos de seguridad que no solo cobran vidas, sino que también manchan la imagen del país ante los mercados internacionales.
Exigimos que se implementen inspecciones técnicas permanentes, certificaciones estrictas y protocolos de emergencia estandarizados para todas las empresas de excursiones acuáticas. La vida de los turistas no puede depender de operadores improvisados ni de equipos inseguros.
El Ministerio de Turismo y POLITUR deben asumir un rol más proactivo y contundente en la vigilancia y supervisión de estas actividades, con sanciones ejemplares para quienes incumplan las normativas. Cada visitante que llega a República Dominicana confía en encontrar seguridad, profesionalismo y calidad en los servicios contratados. No es negociable.
Si aspiramos a mantener el liderazgo del país como destino turístico del Caribe, garantizar la seguridad de nuestros visitantes debe ser la prioridad absoluta.
Marcelo Ballester. Director-Editor Online Plus









