El reciente accidente ocurrido con un autobús turístico en la Autovía del Coral, donde se registraron más de 30 heridos, nos tiene que poner a todos en una profunda reflexión. En este caso no hubo que lamentar víctimas fatales, pero eso no quiere decir que siempre tendremos la misma suerte, más teniendo en cuenta la poca preparación, la falta de educación y respeto por la vida ajena con la que cuentan los chóferes que conducen por nuestras carreteras. Los chóferes de autobuses sin distinción, de transporte de personal (autobuses amarillos), de turistas, interurbano y todo el que tiene un vehículo de grandes dimensiones en nuestro Distrito, se autoproclaman propietario y señor de la vía. Las empresas de autobuses pueden escudarse y tratar de eludir responsabilidades en que sus unidades están en buen estado, que sus controles son excautivos y que tienen sus seguros en regla, pero esto no nos salva de algunos de sus peligrosos chóferes, que por alguna razón, no entiende el valor de la vida propia y la ajena. Es imperioso que estas empresas comiencen con una campaña enserio para ver entre sus chóferes, quien está capacitado o no de llevar tal responsabilidad al volante, con controles periódicos, exámenes psíquicos y enseñarles a aplicar el sentido común y por sobre todo, el respeto por el prójimo.
Marcelo Ballester









