La Habana, Cuba.- El Gobierno de Cuba ha congelado las cuentas bancarias de todas las empresas con capital extranjero, una medida que confirma lo que numerosos inversionistas venían denunciando en silencio: el régimen ha cerrado de facto el acceso a las divisas ya depositadas en bancos locales y obliga a abrir nuevas “cuentas reales” financiadas exclusivamente desde el exterior.
Esta decisión afecta de forma inmediata a las 334 entidades con inversión extranjera operando en la isla —incluyendo empresas hoteleras, comerciales e industriales— de las cuales 56 son totalmente foráneas. Todas quedan atrapadas en un escenario de alta incertidumbre financiera.
¿Qué implica la medida?
- Las empresas no pueden retirar ni transferir al extranjero las divisas que ya tenían en la isla.
- Se les exige abrir nuevas cuentas que, en teoría, permitirían operar… pero múltiples compañías reportan que incluso estas presentan trabas para realizar pagos y transferencias.
- La sospecha generalizada es que el Gobierno habría utilizado esas divisas retenidas para financiar importaciones estatales ante la profunda crisis de liquidez.
No es la primera vez que ocurre
Este “corralito financiero” no sorprende a quienes han operado en Cuba durante las últimas décadas. El sector hotelero internacional, incluyendo cadenas españolas y canadienses, ya ha enfrentado impagos prolongados, retenciones de fondos y restricciones discrecionales en períodos de crisis previas.
A esto se suma el caso de Agri VMA, empresa vietnamita a la que en 2024 Cuba impidió mover US$300,000, evidenciando que la práctica era mucho más amplia de lo que el Gobierno admitió en su momento.
Un sistema dual insostenible
Las empresas afectadas operan bajo una tasa oficial de 24 CUP por dólar, completamente alejada del mercado informal, donde el dólar ronda 450 CUP.
Mientras tanto:
- Deben pagar en dólares alquileres y salarios (a través de agencias estatales).
- El Estado les bloquea el acceso a sus propios fondos.
- Los pagos internacionales quedan paralizados.
El resultado es una pérdida total de liquidez para operar y un riesgo creciente de demandas y arbitrajes internacionales.
Impacto directo en el turismo y la hotelería
El sector hotelero, uno de los principales receptores de inversión extranjera en Cuba, se encuentra entre los más golpeados.
La falta de acceso a divisas afecta el pago a proveedores, la operación cotidiana y la capacidad de reinversión en mantenimiento y servicios.
La medida se produce en medio del peor colapso económico cubano en décadas, debilitando aún más la confianza de los inversionistas que mantenían proyectos activos —o que evaluaban entrar al mercado—.
Un mensaje devastador para la inversión internacional
Sin explicaciones públicas del Banco Central ni del Gobierno, las embajadas han sido informadas de que solo las divisas que entren después de una fecha por anunciar podrán retirarse.
Los fondos existentes quedan, en la práctica, retenidos indefinidamente. El resultado es un golpe directo a la credibilidad del país como destino de inversión:
- Confianza empresarial en su punto más bajo.
- Riesgo de salida masiva de inversionistas.
- Paralización de pagos internacionales.
- Incertidumbre total para nuevos proyectos.
En un momento en que Cuba necesita más capital fresco que nunca, la decisión del régimen estrangula precisamente al único sector que aún aportaba liquidez a la economía.
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